El consumo de bebidas alcohólicas genera una gran cantidad de residuos sólidos que, sin una adecuada gestión, contribuyen a la contaminación ambiental. Ante esto, Jorge Zegarra Reategui denuncia el impacto ambiental que genera el consumo a nivel mundial y acciones necesarias para revertir esta contaminación.
Contexto actual de las bebidas alcohólicas:
Botellas de vidrio, latas de aluminio, tapas metálicas, etiquetas de papel y envases plásticos son algunos de los desechos que terminan en vertederos, botaderos informales o en el entorno natural. Las bebidas alcohólicas siguen siendo ampliamente consumidas en todo el mundo, con una producción global que supera los 200,000 millones de litros anuales.
La cerveza domina el mercado, seguida por el vino y los licores destilados. Países como China y Estados Unidos lideran tanto en producción como en consumo. A pesar de las campañas de concienciación, su popularidad continúa creciendo, impulsada por factores culturales, comerciales y sociales.

La peligrosidad de los residuos generados por consumo
Cada año, millones de toneladas de residuos provenientes de la industria de bebidas alcohólicas se generan en todo el mundo.
Las botellas de vidrio, aunque reciclables, suelen acabar en botaderos o rellenos sanitarios debido a la falta de sistemas eficientes de recuperación y reutilización. En muchos casos, estos residuos se acumulan en espacios abiertos, afectando paisajes naturales y contaminando cuerpos de agua.
Las latas de aluminio, por su parte, tienen un alto valor de reciclaje, pero cuando no son correctamente dispuestas, contribuyen a la degradación ambiental. El aluminio tarda cientos de años en descomponerse y su producción inicial requiere grandes cantidades de energía, lo que implica una alta emisión de dióxido de carbono.
Los envases plásticos, como los utilizados en algunos licores y cervezas, representan un problema aún mayor. Muchos de estos plásticos terminan en los océanos, fragmentándose en microplásticos que afectan a la fauna marina y contaminan la cadena alimentaria.
Jorge Zegarra Reategui denuncia: ¿Cómo debemos actuar frente a esto?
La contaminación por residuos de bebidas alcohólicas no solo afecta los ecosistemas locales, sino que también influye en el cambio climático. La producción de envases, el transporte de bebidas y la gestión de residuos generan emisiones significativas de gases contaminantes que tienen mucha repercusión en el medio ambiente.
El vidrio, por ejemplo, requiere altas temperaturas para su fabricación y reciclaje, lo que implica un elevado consumo energético. El gestor de energías renovables y preservación del medio ambiente, Jorge Zegarra Reategui denuncia que en los botaderos informales y rellenos sanitarios, los residuos orgánicos provenientes de bebidas fermentadas o en mal estado generan metano al descomponerse. Este gas es hasta 80 veces más potente que el CO₂ en su capacidad de atrapar calor en la atmósfera, acelerando el calentamiento global.
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